Las personas tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud con un tiempo prolongado en el espacio, como trastornos cardiovasculares y del sueño. ¿Pero por qué? Los científicos pueden tener una idea. Han publicado una investigación que indica que las mitocondrias, las «centrales eléctricas» de las células que producen energía, pueden desempeñar un papel clave. Los ratones con problemas oculares y hepáticos en los estudios a menudo tenían disfunciones mitocondriales, mientras que el astronauta de la NASA Scott Kelly (arriba) podría haber enfrentado cambios en el sistema inmunológico a bordo de la Estación Espacial Internacional en 2015 como resultado de problemas mitocondriales.

Las muestras de fluidos corporales de muchos otros astronautas también respaldaron las afirmaciones de que la actividad mitocondrial cambió en el espacio.

El avance potencial se produjo en parte gracias a la plataforma GeneLab de código abierto de la NASA. La herramienta agrega grandes volúmenes de datos de biología espacial de todo el mundo, incluida información celular, así como ADN, ARN y proteínas.

Los hallazgos refuerzan las preocupaciones de que los astronautas puedan enfrentar importantes desafíos de salud en el futuro, particularmente para los viajes a la Luna y Marte. Sin embargo, el descubrimiento podría ser crucial para superar esos problemas. El autor principal del estudio, Afshin Beheshti, dijo a la NASA que esto podría conducir a «contramedidas y medicamentos» que mantienen a las personas viviendo bien en el espacio durante largos períodos. Puede ser seguro pasar meses en órbita o en viajes al espacio profundo, entonces, es posible que solo deba tomar precauciones hasta que esté dentro de la seguridad relativa de la Tierra.

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