La realidad virtual no coincide del todo con la etiqueta de «realidad» sin sensaciones táctiles, pero eso podría no ser un problema por mucho más tiempo. Los científicos de Cornell han desarrollado una nueva forma de sensor de piel estirable que utiliza fibra óptica para proporcionar un sentido del tacto. Está inspirado en sensores de fibra a base de sílice que buscan cambios sutiles de longitud de onda para medir elementos como la temperatura.

En un prototipo de guante, cada dedo tiene una guía de luz extensible que combina un núcleo de poliuretano transparente y un núcleo vinculado a LED cargado con tintes absorbentes. Cuando deforma la guía de luz doblando los dedos o encontrando presión, los tintes sirven como «codificadores espaciales» que se iluminan y registran exactamente lo que está sucediendo (y lo que es más importante, dónde).

La tecnología todavía es bastante rudimentaria en este momento. El guante del equipo es un modelo único impreso en 3D con Bluetooth, batería y circuitos básicos.

Sin embargo, los usos potenciales son claros. Los futuros guantes de realidad virtual (sin mencionar la realidad aumentada) podrían brindarle comentarios cuando toque y agarre objetos virtuales. Puede que no imite a la perfección la vida real, pero al menos sabría cuándo entró en contacto con algo. También podría dar a los robots un sentido del tacto que les ayude a reaccionar a su entorno y a manejar mejor los objetos delicados. En este punto, el olfato puede ser el único sentido que carece de manera notoria en la realidad virtual, y eso podría llegar antes de lo que cree.

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